Vetones y Romanos


Toro de la Oliva
Imaginaos por un momento a aquellos remotos antepasados, los que anduvieron por estos campos, los que sintieron este paisaje de cerros y valles, de encinas y rastrojos, los que tallaron los “verracos” de piedra que todos conocéis, los vetones, que así se llamaban.
Imaginaos por un momento sus problemas: después de llevar viviendo aquí más de quinientos años, soportando la aspereza de este clima y la dureza de este suelo, aferrados a la tierra como único asidero para sobrevivir, se les plantea un problema más ante la llegada de otras gentes, los romanos, con lengua y cultura diferente, que tratan de imponerse por la fuerza.

Duro debió ser el choque entre ambos, pero del mismo surgieron nuestros antepasados.

La adaptación de unos a otros fue larga, pero se hizo, convivieron y se mezclaron durante más de cinco siglos. Existen restos escritos de aquella convivencia, de aquella mezcla, nombres de gentes de esa época, referencias de familias que vivieron en nuestra tierra hace casi 2000 años. Os podréis detener en las traducciones que se van a hacer, de las lápidas, para disfrute y conocimiento de todos nosotros.

Cupiena

Camali F(ilia)

An(orum) XXIV H(ic) S(ita) E(st)

Camalus

Aveli F(ilius) Et

Duenia

Anmonis F(ilia)

Filia F(aciendum) C(uraverum)

 

Cupiena,

hija de Camalo,

de 24 años,
aquí está sepultada.

Camalo, hijo de Avelio,

y Duenia,hija de Amonio,

cuidaron de poner este monumento a su hija.